SALMO 102, 1-2. 3-4. 8. 10. 12-13.
R. El amor del Señor permanece para siempre.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo Nombre, bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R. Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R. El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R. Cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.
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