SALMO 103, 1-2a. 24. 27-28. 29bc-30
R. Envía, Señor, tu Espíritu; y renueva toda la tierra.
Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres!
Estás vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz. R.
Bendice al Señor, alma mía:
¡Qué variadas son tus obras, Señor!
¡Todo lo hiciste con sabiduría,
la tierra está llena de tus criaturas! R.
Todos esperan de ti
que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la reciben;
abres tu mano, y quedan saciados. R.
Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo.
Si envías tu aliento, son creados,
y renuevas la superficie de la tierra. R.
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