no quedaré defraudado.
¡Sálvame, Señor, por
tu justicia,
Escúchame, ven pronto a librarme.
2. Ven a sacarme del lazo que me echaron,
porque tú eres mi
defensa;
yo pongo mi vida en
tus manos,
tú, Señor, que eres fiel me librarás.
3. Señor, tú miraste mi aflicción
y me ayudaste en la
hora del peligro;
no me entregaste en
manos enemigas
y me pusiste en lugar seguro.
4. Ten piedad de mí, Señor,
porque estoy afligido;
la tristeza consume
mis ojos,
mi alma y mi cuerpo.
5. Soy motivo de desprecio
para mis enemigos;
mis vecinos se burlan
y mis amigos me rechazan.
6. La gente que me ve por la calle
se aleja de mí.
Como un muerto, he caído
en el olvido,
soy como una cosa inútil.
7. Llega a mis oídos la amenaza de la gente
y todo me da miedo;
se han reunido a
conspirar contra mí
y traman mi muerte.
8. Pero yo, Señor, confío en ti,
porque tú eres mi
Dios;
líbrame de quienes me
persiguen,
en tus manos está mi destino.
9. ¡Señor, qué grande es la bondad
que tienes reservada
a tus fieles!
¡Bendito sea el Señor
que me mostró su gran misericordia!
10. Gloria a Dios, Padre omnipotente,
a su Hijo, Jesucristo,
el Señor;
y al Espíritu que
habita en nosotros,
por los siglos de los
siglos. Amén.
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