SALMO Sal 89, 3-6. 12-14. 17
R. Señor, tú fuiste nuestro refugio desde siempre.
Tú haces que los hombres vuelvan al
polvo,
con sólo decirles: «Vuelvan, seres
humanos».
Porque mil años son ante tus ojos //
como el día de ayer, que ya pasó,
como una vigilia de la noche. R.
Tú los arrebatas, y son como un sueño,
como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece,
y por la tarde se seca y se marchita. R.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que nuestro corazón alcance la
sabiduría.
¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...?
Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor,
y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros la bondad
del Señor;
que el Señor, nuestro Dios,
haga prosperar la obra de nuestras
manos. R.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario