SALMO 131, 6-7. 9-10. 13-14
R. ¡Levántate, Señor, entra en tu Santuario
con el Arca de tu gloria!
Sí, oímos hablar del Arca en Efratá,
y la encontramos en los campos de Jaar.
¡Entremos en su Morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies! R.
Que tus sacerdotes se revistan de justicia
y tus fieles griten de alegría.
Por amor a David, tu servidor,
no rechaces a tu Ungido. R.
Porque el Señor eligió a Sion,
y la deseó para que fuera su Morada.
«Este es mi Reposo para siempre;
aquí habitaré, porque lo he deseado». R.
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