SALMO 90, 1-2. 10-15
R. Guárdanos, Señor, en tus manos; y protégenos de todo mal.
Tú que vives al amparo del Altísimo
y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte,
mi Dios, en quien confío». R.
No te alcanzará ningún mal,
ninguna plaga se acercará a tu carpa,
porque Él te encomendó a sus ángeles
para que te cuiden en todos tus caminos. R.
Ellos te llevarán en sus manos
para que no tropieces contra ninguna piedra;
caminarás sobre leones y víboras,
pisotearás cachorros de león y serpientes. R.
«Él se entregó a mí, por eso, Yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
me invocará, y Yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,/
lo defenderé y lo glorificaré.» R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
No solo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
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